domingo, 14 de agosto de 2016

Riley y Elayna

Al caer la noche lleno mi tiempo buscando información audiovisual en el SmartTv que tenemos en casa, de manera sistemática todos los días repito el mismo acto, como autómata programado acomodo los cojines del sillón de la sala, pongo cigarrillos y fosforos en la mesa lateral y enciendo el aparato sin saber el rumbo donde me llevaran las imágenes cada vez. Siento que es una acción voluntaria, relajada y nutritiva, una distracción que me ilustra y entretiene pero, debo reconocer alcanza visos de manía, Persisto en esta latente predilección porque enriquece mi saber, mis sueños, ideas, proyectos, ilusiones y fantasías. A pesar de la dosis de alienación que implica someterse a los avances tecnológicos de este nuevo siglo sin ningún remordimiento a diario reincido.

La invasión del medio audiovisual en nuestras vidas es ahora un hábito asimilado, aceptado y de uso cotidiano, empezó a mediados del siglo XX como un sano entretenimiento familiar con la televisión y hoy esta presente en la vida diaria de cada persona a través del smartphone, smartTv, tablets, notebook, laptop etc.. La mayoría de individuos de áreas urbanas tenemos alguno o mas de los referidos adminículos y los utilizamos en todo momento. Las nuevas generaciones ya crecen vinculados con esta novedosa herramienta del siglo XXI. Me siento afortunado porque estos aparatos solo me acompañan y no son requerimintos obligatorios para el desarrollo personal como es para las nuevas generaciones.  

la información que invade la nube virtual de internet no tiene restricción, este hecho finalmente termina restando credibilidad a los contenidos expuestos y por decir lo menos facilita el uso inadecuado de esta opción. Como sabemos nada es absoluto, así como la red tiene contenido negativo o nocivo también tenemos quienes ofrecen en la red aportes de entretenimiento, cultura, información, educación, etc. Otros comparten sus propias vivencias, muchas de estas por su honestidad obsequian a quienes acceden a ellas el alimento espiritual que brota de su generosa exposición. Estos individuos comparten, exhiben u obsequian sus virtudes, conocimientos, desdichas o alegrías para que los usuarios que les siguen se colmen de su bonhominia y refrenden la creencia que siempre existirán personas  con una sensibilidad especial rozando nuestra existencia. Lo nuevo o diferente es que ahora los dones se reciben de manera virtual, espacio totalmente novedoso y casi desconocido o poco entendido por mi generación.



Riley y Elayna son dos jovenes australianos aventureros, bellos, virtuosos y emprendedores que viajan alrededor del mundo en un velero de 43 pies de nombre La vagabonde. Sus vidas se cruzaron por azar en Grecia y continuaron juntos el periplo que poco antes solo había iniciado Riley. En Youtube volcaron sus vivencias a traves de la cuenta sailing la vagabonde buscando registrar y compartir con sus familiares y amigos sus aventuras. La aceptación y progresivo crecimiento de seguidores les permitió encontrar la forma de financiar sus distintos recorridos. Hoy cuentan con mas de doscientos mil suscriptores atentos y pendientes de comsumir los nuevos videos que editan y publican. Sus travesías marinas, los nuevos amigos que encuentran, los lugares que recorren, sus problemas de navegación, la alimentación en alta mar, sus problemas de salud, etc etc se plasman y comparten con todos quienes los seguimos.

Riley es un muchacho extrovertido, vital, autodidacta, cariñoso, franco y aventurero, la serenidad y suficiencia que transmite le otorga el rol de líder y responsable de la circunnavegación marina. Elayna asume el protagonismo de los relatos en los videos, es ella quien ofrece su dulzura, candor, belleza, alegría y bella voz, algunas veces utiliza sus incuestionables virtudes vocales y refresca como armoniza momentos ásperos de sus recorridos. Esta joven con ternura y fragilidad de ninfa del mar nos encandila con su timbre de voz, su sinceridad, ganas de aprender, de conocer gente o aprender costumbres y alimentos da cada lugar donde llegan. Dicen que tras un hombre siempre hay una mujer que lo hace mas grande y en este caso Elayna es ese motor, esa fuerza impulsadora de las aventuras que juntos realizan. Juntos también hacen realidad los sueños postergados o frustrados de muchos individuos como el suscrito.  


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